Necesito un río de poesía que me embriague
Hasta llegar al éxtasis de una noche desnuda
Y hundir los ojos trémulos
En el desprecio de tu amor y la luna.
Necesito un carnaval de tentaciones
Para horadar la carne de la noche
Y expulsar mi hambre, enloquecida por la lírica.
Necesito el vaivén del mar
Para que me envuelva con sus brazos
Y proteja mi ser en esta tierra inútil.
Basta un beso de la muerte
Para dejar cenizas en todo esto que es la vida
Y provocar escalofríos con la sangre entre unas manos
Con su olor a muerto que adormece las esquinas.
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