lunes, 8 de septiembre de 2014

DIOS


Dios, cuatro letras que ahogan de amor este poema
Refugio de los dolidos corazones
Aroma de delicadeza celestial
Rocío lírico de perdón y magnificencia
Derramas tu dulzura y el mundo se desenluta, se tiñe de tu sangre
Ordenas a los mares y ellos nos seducen con tu respiración amorosa.
Dios, espíritus con corazón, alma con emociones
Poder con olor a pasión, tu imagen se difunde en mis sueños 
Y yo sólo palpo tus aires, susurro tus palabras
Me regocijo con tu gracia y me desnudo en versos al intuirte.
Dios, unificación de la vida, delirio de mis poemas
Perdón por herir tu cuerpo, perdón por sollozar mi angustia en tu manto
Perdón por derramar tristezas líquidas y no descifrarte. 
Hoy, con sólo el alma de parte te entrego mi corazón herido
Encárgate de sus rupturas y átalo a tus cabellos
Sólo déjame verte, deslumbrarme con tus ojos y tartamudear al hablarte
Dios, te doy coronas de melancolía y tú me das el agua de tu vida
Te brindo una puñalada en vez de abrazo y tú acaricias suavemente mi rostro
Te doy mi cuerpo y tú rindes el universo a mis pies
Indescriptible signo, deja que te vea y reconstruiré mis ideas
Regresaré a mi oasis y culminaré este trozo de poesía que yace incompleto
Porque no te veo, porque no desfallezco con el tono de tus palabras
Porque sólo soy un ser humando y mi pluma te dibuja como te idealiza
Como te desea
Como te piensa
Como te necesita.
Karla García Gerónimo

0 comentarios:

Publicar un comentario