Si tan sólo existiera salida de un cielo solitario
Si las miradas inocentes no se quebraran en llanto
Miles de sonrisas escaparían del miedo inmenso
De aquellos rostros inmóviles sin vida.
Sin mis pupilas se secaran
Como hojas viejas en otoño eterno
Y mis suspiros dedicaran al aire una serenata
De versos cantados sangrando en el tiempo
Entonces no existiría la felicidad.
Si tan sólo la miseria
Se escondiera entre mis brazos,
Si mi lírica fuera un grito de auxilio
Ante tanto dolor ahogado...
Y si mis manos fueran cenizas
Las esparciría sobre la tumba del desdichado
Donde el alma se apaga
Como ocaso de atardecer.
Si mis ojos brillaran
Ante un silencio sin ironías
Dejando letras sueltas en vientos que no perezcan
Entonces, quizás pueda existir la alegría.
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